martes, 14 de mayo de 2019

POLÍTICA GT: “SO, WE MEET AGAIN”

(Guatemala 2020, era post CICIG)

¡¡¡Hola muuuuuchis!!!! Varios me han preguntado por mis redes que por qué he estado tan calladote respecto del acontecer político nacional. Pues déjenme decirles para solventar cualquier duda, que he estado haciendo un Connie Porras: observante.

Como quien dice, haciendo ni mierda, pues. Pero como me debo a ustedes, mis lectores, he decidido a retomar el hábito de opinar a través de la palabra escrita y así, dejar de ser un tuitero que tanta vergüenza le ha traído a mi familia.

Así que regreso a ser un bloggero, que, bueno, tanta vergüenza también le ha traído a la familia.

La política en Guatemala no ha cambiado nadita desde el 2015. Para cambiar esta realidad deberá pasar muchos años, mucha paciencia, mucho trabajo y mucha gente con ganas de hacer las cosas bien. Mientras tanto, a seguir chupando llanta.

Guatemala es un país arraigado a sus tradiciones. Y las tradiciones son religiosas, ergo, conservadoras. Guatemala es un país conservador que poco a poco empieza a abrir los ojos a otro mundo, a otra realidad de alcance global.

Y se asusta al ver que el planeta avanza más rápido que su entendimiento. Sucede que ahora la gente del mismo sexo se casa, que hay mujeres que no quieren ser madres, que existen países donde no se tolera la corrupción, o que el Estado es eficiente, o las empresas éticas, o que la justicia es independiente y funcional.

Acá seguimos hundidos en el compadrazgo, la transa, el mercantilismo, la politiquería marrullera, un Estado enorme y estancado que se debe a sus líneas de corrupción y no a la sociedad que sirve. Un lugar donde se legisla desde el púlpito de las iglesias.

Pero, queridos conservadores, sus días están contados, lo siento. Si el conservadurismo como modo de vida fuera lo “verdadero” o “el camino”, pues seguiríamos hundidos en el medioevo y en el más profundo oscurantismo. No lo digo yo, lo dice la historia y a las pruebas me remito.

¿No queremos que existan cambios en Guatemala? Bueno, cerremos fronteras, bloqueemos el internet y regresos a los tiempos de Tata Lapo, o mejor aún, de la Colonia. Aunque sabemos, que eso es imposible.

“Más vale lo viejo conocido, que lo nuevo por conocer”, somos un país de refrenes en que se vive añorando el yugo, el látigo y la violencia como norma social. En que se defienden posturas radicales antes que el diálogo y encontrar puntos en común. Si algo no sirve, es mejor dejarlo así y voltear la vista a un lado. No hablar de lo malo, no señalarlo porque es de "malos guatemaltecos". Uy.

Amigos, la crítica es un conjunto de observaciones y juicios personales que sirve para examinar o juzgar un fenómeno o persona. Esta no necesariamente debe de venir acompañada de una solución a lo que se observa. Como falsamente se ha hecho creer. 

Usted puede decir: “Ese edificio está mal construido, porque está torcido y cayéndose” y no tiene que salir con planos estructurales y de correlación de fuerzas para solucionarlo. A veces los expertos, necesitan saber que algo está mal para tomar acciones y entre más se diga, más voces se sumen, más se expande el fenómeno y/o urgencia del tema.

Así que lo digo claro: el país está hundido por muchas razones. Primero y creo que es la más importante: no involucrarse en política. Yo provengo de una generación (la X) en que se nos enseñó que la política era una mierda y que andar metido en ella era sinónimo de muerte y corrupción. Es decir, o te alineabas a la corrupción o te mataban, y como lo sabemos, así diezmaron a generaciones de políticos y pusieron un hálito de miedo sobre el tema.

Quedaron así, los peores, los corruptos, los que hicieron del Estado y sus procesos un modo de vida altamente rentable. Básicamente capturaron el Estado para hacer de sus instituciones, su piñata. De allí nacieron fortunas.

La academia, el empresariado responsable, el ciudadano, se alejó del quehacer político para no verse inmiscuido “en cosas malas”. Tremendo error: le dejamos la política a los peores zánganos que hundieron el país en lo que ahora vivimos: redes de corrupción intrincadas, desfalcos descarados al Estado, clientelismo hereditario, violencia y descreimiento en las instituciones.

Guatemala es un barco a la deriva. Toca recuperarla, llevarla al astillero y hacer un esfuerzo conjunto para salvarla. Ya somos un narco estado. O le quitamos el poder a las estructuras criminales paralelas, o nuestros hijos sufrirán las consecuencias del abandono que por generaciones hemos dejado en mano de políticos ineficaces.

Estas estructuras corruptas pelearán con uñas y dientes por mantener el poder, su estatus, su modo de vida. Lo harán de muchas maneras, legales e ilegales, recurrirán a muchos recursos legislativos y comunicacionales. Contratarán sicarios de la pluma, sicarios de pistola y fusil de asalto, sicarios políticos y periodísticos, netcenters, se harán las víctimas, desestimarán cualquier avance en materia de justicia.

Se aprovecharán de su fe – de la suya, que me lee -  para espantarle, somatarán a Dios sobre la mesa y las pantallas de las computadoras, le dirán que viene el comunismo avanzando como un lobo que se comerá a sus hijos, a sus bienes materiales y espirituales.

Le dirán que los gays están acá para convertir en gays a sus hijos, en lesbianas a sus mujeres, en travesti al pobre abuelo que ya ni se le para, ni está para gozar una buena horchata; que usted se irá preso porque tiene cola que le machuquen, que Soros es el omnipresente poder socialista, que las Naciones Unidas es el nuevo Kremlin, que los Estados Unidos es un ejército rojo, que no a la intervención extranjera, pero que Israel, Israel, que bonito es Israel (sale bailando Jimmy con Delfin Quishpe).

Los pastores de las iglesias que formaron a los políticos turbios espumaearán por el hocico, el cura vociferará desde el púlpito y usted se va a asustar. Claro que sí. No se ahueve, no es el único. Pero recuerde algo:

Todo ese sistema, nos tiene comiendo mierda a dos manos. Ya es hora de cambiar, ¿verdad? Merecemos un Estado funcional, libertad de empresa, seguridad, ciencia, un futuro prometedor para todos, no para una élite política y sus negocios sucios.

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