viernes, 5 de mayo de 2017

LUMPEN O EL TRIUNFO DE NARCISO


Este el título de la novela en formato digital de Christian Echeverría que presento mañana a las 15:00 horas en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Infantil y Juvenil de Centroamérica. La actividad se llevará a cabo en el Parque de la Industria, Pabellón Infantil de la feria. No falten y ahora les explico el por qué…

Leer en Guatemala y en el mundo es una actividad de resistencia contra una marea de superficialidad. Vamos, es una tarea casi tonta, digamos como ponerse a soplar frente a las llamas que arrasan la selva de Petén.

Pero estamos en esto por locos y por necios, más que por cuerdos y dóciles. Personalmente he encontrado en la lectura un bastión para entender las razones de porqué estamos como estamos, y del porqué somos como somos.

La lectura en estos sacrosantos tiempos de las redes sociales se ha volcado a un ejercicio de informarse de los efectos, mas no de las causas. Es lo más fácil, es lo más inmediato. Aparecen así, análisis someros de los hechos cotidianos, tomando como cierto, el mundo de apariencias del internet.

Aparecen así, los analistas de lo pueril, los expertos en navegación, los que miran al dedo y no al sol cuando se señala hacia arriba. Leer salva de ello, el conocimiento pervive, no la llamarada de tusa del “expertaje” en todo. Que es nada.

La novela de Echeverría – ampliaré esto mañana – es un espejo de lo acontecido hace dos años en la mal llamada revolución de color de la Plaza. Indaga desde un campo de acción mínimo y la visión de una generación cuasi post millenial.

¿Qué pasa en la mente de un chico con vocación literaria al enfrentarse a los cambios sociopolíticos de su país? Se enfrenta al desarraigo, a la corrupción total del sistema. A la muerte de la esperanza. La posguerra tiene sus brazos largos.

Nos vemos mañana a las tres pe eme para seguir la discusión.



(Sonrisa láser, De la Rut. Parte de la banda sonora de la novela, elegida por Christian Echeverría)

jueves, 4 de mayo de 2017

HACE 10 AÑOS


Estaba desempleado y me acababan de despedir de Siglo 21. Me querían obligar a callar: tenía instrucciones sobre cómo hacer periodismo, ninguneando al movimiento gay. Ya saben las directrices medievales del Opus Dei.

Hace diez años perdí mi columna de opinión llamada Rata de Ciudad que se publicaba en ese periódico venido a menos. Hace diez años me dijeron que abriera un blog y así nació Fe de Rata.

La entrada, primera entrada fue un derroche de timidez, esa piedra que agobia. Fue un texto breve que ahora que lo leo, me da ternura mi inocencia. Fue un siete de mayo de hace diez años.

Era un pésimo escritor con ínfulas de grandeza, cosa que no ha cambiado en una década. Tenía un libro publicado que me costó tres vidas.

Vivía en zona 1 y fui su monarca, corona que compartimos junto a la troupè que la recorrimos en jauría feroz, hambrienta de noche, insaciable.

Hace diez años lavaba platos con parsimonia luego de cocinar pasta con cualquier cosa, me cantaba al oído Nick Cave y sus malas semillas.

Este es mi contexto, así me hice poeta, así me hice hombre. Comiendo mierda por fuera y por dentro. Somatando teclas de una vieja HP.

No tenía internet sólo libros y ganas.

Caminaba 25 metros para el café internet donde investigaba aquello que no tenía la enciclopedia Encarta pirata que tenía instalada. Le pagaba al dependiente del local para que me descargara los listados de música y videojuegos para tener en mi haber y hacer del encierro, algo más tolerable.

Tenía odio hacia mí.

Nick Cave me gustaba por enamoradizo y por su conflicto inmenso con Dios. Un Johnny Cash australiano. Siento que me canta(ba) a mí, apóstata de la institucionalidad, pero amante del rostro de las procesiones.

Hace diez años miraba los Santos Entierros en la noche de Viernes Santo y madrugada de Sábado de Gloria, llorando de borracho por verme allí en las caras de los penitentes, de las lágrimas de la Virgen, del rostro vencido del Nazareno. Del viejito marchito de la tuba o del niño dormido dentro de los pechos tibios de la madre, ajeno al teatro de la muerte.

Era el dueño de una ciudad salvaje y me paraba frente a ella a verla ladrar, le tiraba las migajas de mis historias. Nunca volví por ese camino de migas. Yo fui la bruja de la casa dulce.

Hace una década miraba putas y putos ganarse la vida por las calles y avenidas mojadas y apestosas de una ciudad construida de mierda. Era una mosca más del centro.
Brincaba de bar en bar buscando canciones. Conocí el fuego del arte que no cesa y ese calor brilla en lo negro de mi pecho.

Tuve un amor. Un gran amor. Perdido ahora en los entretelones del tiempo. Fui un mierda.
Insisto, tenía odio por mí y esa rabia contaminó mi apartamento, mi cuadra, el barrio, el jazz, las baladas, las rockolas y la noche. Bebía porque no tenía otra diversión que el vaso. La cocaína hermosa y violenta que me hizo la vida de MTV.

Así llegué yo acá: roto y veterano de la intensidad. No me he ido. Carbones tibios guardan aquel fuego y ya huele a gasolina.



miércoles, 8 de marzo de 2017

NO HAY HOGAR SEGURO EN GUATEMALA

(FOTO PRENSA LIBRE)

La noticia se suma a lo convulsionado del país durante el último mes: más de una treintena de jovencitas murieron calcinadas en un Hogar Seguro llamado "Virgen de la Asunción". Este país no da para más, y menos con tanta doble moral de la élite política, económica y, claro, de nuestra propia hipocresía.

(Importante actualización: el gobierno de Jimmy Morales dice que se amotinaron - cuales reos - adolescentes acusados de extorsión y porque no les gustaba la comida. Es falso. Juegan así con la ciudadanía para que se le baje la ofensa del caso: no muerdan el anzuelo de "qué bueno que se murieron delincuentes". Esto es responsabilidad de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República ¿ya descubrieron por qué quieren minimizar esto verdad? El tema es más complejo, lean. TIEMPO DE LECTURA: UN TORTRIX Y MEDIO JUGO - para bajarse la bilis.)

¿Qué es un hogar seguro? Cuando existe una familia disfuncional con tintes agresivos, consumos de drogas, abusos sexuales, crimen, violencia física y psicológica, femicidio y todo aquello que riñe con la ley y vulnera a los hijos de dicha relación, el Estado está capacitado – y obligado – en proteger a la niñez.

Por lo tanto, toma a los hijos e hijas menores de edad de dichos casos y se los llevan hasta que se solucione el problema. El Estado de Guatemala se hace cargo de sus hijos para que los padres, se limpien de alcohol o drogas, reconcilien, divorcien de buena forma, traten de organizar sus vidas, o cumplan los años de cárcel que les toquen.

El Estado de Guatemala es una especie de supra-papá y supra-mamá que cuida de sus hijos. El Estado de Guatemala preserva la vida y se asegura que sus vástagos no la pasen mal para que más adelante, sean hombres y mujeres que aporten a la sociedad.

Las niñas que estaban “institucionalizadas” (como se le conoce en la jerga legal) dentro del hogar de la tragedia, no estaban allí por ser delincuentes, o por estar metidas en pandillas. Eran víctimas de la sociedad y de sus propias familias. Eran unas desarraigadas en búsqueda de una salida y de oportunidades de levantar cabeza, de encontrar futuro.

Pero un Hogar Seguro era cualquier cosa menos eso: seguro. Una de las múltiples ironías a la que estamos acostumbrados en este amado y odiado país. Sucede que allí eran vejadas sexualmente por sus supervisores y monitores. Había adolescentes embarazadas esperando hijos producto de violaciones. Niñas mamá de 13 y 14 años. Puta madre.

Eran contagiadas de ETS. Eran vapuleadas. Eran sometidas a inanición forzada. Sin agua, sin energía eléctrica, sin camas, sin la menor puta esperanza posible. El Estado en vez de velar por la salud física y psicológica de sus hijas, se las estaba cogiendo como cualquier pederasta: las tenía recluidas en un complejo penitenciario que poco se diferenciaba de los gulags soviéticos o los campos de concentración del régimen nazi.

La rabia se iba alimentando lentamente.

No es algo que no se supiera. Mucha cobertura se realizó de parte de medios responsables y con el ánimo de denuncia, como fue el caso de Plaza Pública con su reportaje El refugio del que los niños huyen. Lean también esta sentida crónica de Nómada sobre las razones de la tragedia

Los hogares fueron creados en el tiempo del gobierno de la UNE y fue una excelente iniciativa que como todo en la política, fue cayendo por corrupción. La gota que derramó el vaso fue con el gobierno del Partido Patriota, que militariza el complejo y además estaba impasible respecto del tema. Ahora sabemos que estaba más ocupado en desfalcar a manos llenas nuestro patrimonio.

Las señales inequívocas salían a luz con cada suceso: fugas masivas de niñas que se iban por la libre, a buscar un mejor destino a la calle, que quedarse siendo los objetos sexuales de depravados que les robaban todo. Que les pegaban si se quejaban con sus familiares.

Eran esclavas en un burdel privado de lolitas.

Escapar o morirse por dentro. Una vez, dos, tres veces. Las fugas se realizaban en tandas de 20 a 30 muchachas al mismo tiempo. Hubo más de 233 alertas Alba- Keneth de fuga, las que corrían con más suerte, terminaban en la calle lejos de ese infierno, las que eran nuevamente capturadas, eran castigas y violadas con más fuerza. Todo tiene un límite. Todo. Las que lograron huir, nadie sabe donde están, nadie sabe qué suerte corrieron. Son las sin nombre, las abortadas por su propia Madre Patria.

Pienso esto mientras aún se escuchan ecos de las discusiones sobre el aborto en Guatemala. De cómo la sociedad salió en defensa de la vida contra un velero escueto, azuzada la sociedad por los cretinos de los Arzú padre e hijo, por el mediocre de Jimmy Morales, envalentonada por un Ejército que amenazó hundir el barco (cuando hace 30 años ese mismo ejército evisceraba embarazadas para sacarles el feto y estrellarlos contra los árboles), apechugada por los cristianos romanos y protestantes, pidiendo que NO AL ABORTO PORQUE ACÁ RESPETAMOS LA VIDA.

¿Saben qué? Muchos de ustedes que me leen son unos malditos hipócritas. Un enjambre de demagogia que sale a brincar cuando sus “pilares de la sociedad”, sufren descalabros. Pero que, a la hora de la practicidad, de “rajar ocote”, voltean la cara cobardemente.

Me asquean ustedes y su accionar en redes sociales posteando rábicamente “no al aborto, sí a la vida”, cuando realmente les vale verga lo que suceda con casos como estos. ¿En serio para eso quieren que paran las mujeres? ¿Estos son sus valores cristianos? Me divorcio de todo ello y de ustedes.

Buenos para la demagogia, pero malos para las acciones concretas. ¿No caen en cuenta de lo circular del asunto? ¿No saben que preservar la vida no significa únicamente parir y a la calle? Es calidad de vida, es instituciones fortalecidas, es un Estado fuerte y garante de condiciones de desarrollo.

Pero es fácil no pagar impuestos, no informarse de quién reputas va a llegar al poder, votar por cancioncitas, tachar de comunismo todo aquello que cuestione el “orden establecido”, por poderes económicos que se benefician de ello. Hipócritas, falsos, los podía leer a todos en su Facebook, en su Twitter, en las cadenas por Whatsapp, pidiendo oraciones para que Dios "triunfara" sobre el pecado.

Pero prefieren viralizar videos de la cretina Gloria Álvarez pidiendo que dejen de donar dinero a Guatemala, que ver la caca en que estamos nadando (que por cierto, para esto no hace videos porque no le pagan sus dueños). Se preocupan más por auditar cuántos rubios aparecen en manifestaciones de organizaciones departamentales, se asustan por derecho indígena, se ofenden porque CICIG está combatiendo la corrupción, y no a los grupos que ustedes quieren (puta, paciencia, ¡si no es todopoderosa!). Se indignan por las cosas que realmente pelan la verga y lo importante, al olvido. Meten a Dios, a la patria, y a la libertad, en un mismo saco ideológico.

Bueno, Dios no está presente acá con tremenda doble moral, les informo.

Tengo rabia sólo de pensarlo, de imaginarlo, de verlo con mi maldita imaginación: las violaciones y los golpes a niñas que pueden ser sus bellas hijas que postean en las redes sociales. ¿Qué puto futuro nos espera, ah? La indolencia se hereda, al igual que la sordidez. Por eso tenemos mareros y una clase media y rica pidiendo que los maten, en vez de INVESTIGAR las causas y atacarlas de fondo. Pena de muerte y los problemas bajo la alfombra.

La pena de muerte tampoco es la solución. Porque en estos casos, muerto el perro NO se acaba la rabia. Porque se seguirán reproduciendo, seguirán viniendo, cada vez más y más, porque cada vez las condiciones se prestan a que existan más pobres y menos ricos. Ahhh pero es mejor pedir exenciones fiscales, claro, que pagar impuestos y fiscalizar. Es mejor no dar educación sexual y de género para hacer entender que las mujeres no son propiedad. Hijos de puta.

Quien mata niñas, mata al futuro, simple. ¿Cómo piensan que se reproduce la especie? ¿Hombre con hombre? Ahhhh noooo, que se mueran los huecos también. En este país nos encanta la muerte y ser ignorantes orgullosos.

Como país hemos fallado y lo seguimos haciendo de una manera estrepitosa. “Lo que pase en un hogar social, no me afecta a mí y mi familia”, PAJAS, claro que afecta, tarde o temprano no tomar cartas en el asunto vendrá a morderles el culo de una u otra forma. En robo de celulares, en asalto a mano armada, en motocacos, en un policía que pide mordida, en un diputado que transa con su dinero, en su hija violada, en un tiro que lo deja paralítico. En su propia casa, su hogar que usted considera seguro, puede llegar a ser tocado por la delincuencia.

Y la solución no es armarse ni encerrarse en bastillas. Es ver hacia afuera y solucionar el problema de raíz, no maquillarlo y dejarlo pasar.

Imaginen a sus hijas, sobrinas, nietas, novias, metidas en un "hogar seguro", siendo violentadas en su humanidad. Sufriendo vejámenes sexuales y psicológicos. Pues así estaban ellas, acosadas, enfadadas, frustradas. La desesperación les llevó a protestar, juntaron colchones y les prendieron fuego.

Las autoridades, los monitores, los supervisores del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, las tenían bajo llave, ventanas incluidas. Y ardieron las niñas. Unas asfixiadas, otras calcinadas, la Muerte apareció y conmovida se las fue llevando de la manera más maldita, de la forma cristiana: en una pira en llamas.

O hacemos algo, o esas llamas se extenderán a todo el puto país y no habrá dinero que nos salve. La vida - mis amigos - bale berga.

jueves, 22 de diciembre de 2016

BLUES PARA LA NOCHEBUENA

PORCELANA ROTA, por Jan Teunissen


He venido a sentarme en el sofá
esta tarde de diciembre
el aspersor a todo lo que da el agua
lame el jardín
el tiempo lo dicta ese metrónomo
que ametralla mis plantas

Cuando me dejo caer en el sillón color café
vuelan los zancudos que sobrevivieron
a la helada de anoche
van hambrientos y lento
muriendo a cada aletazo
de sus breves helicópteros

No sé qué hacer

No sé si estar triste o alegre o muerto
no hay motivos para echar a andar el corazón
la memoria me coloca las ofertas en la vitrina
pero todo es tan made in china

¿Será que al fin destruí toda la porcelana que fuiste?
Ya nada hace ruido cuando camino
el horno de la casa está mudo
afuera
unos niños como yo lo fui
celebran la vida y el viento y la vida

Quisiera salir a verlos porque hace años
que no voy al zoológico
allí estarán correteando una pelota o una gallina
lanzan cuetes para espantar a la noche
los ojos bien abiertos y las mejillas mojadas y frías
sus mascotas los persiguen y…

Neh

Que se pudran ellos y sus sueños y su instante
que se pudran como yo me podrí

Ahora pienso si en verdad habré limpiado bien la casa
repaso cada detalle buscando algún olvido
una esquina del mueble de la cocina
atrás de la cortina o debajo de la cama
busco un pedazo de tu vajilla
que haya olvidado recoger
un trozo de tu porcelana para tomarlo entre mis dedos
y calentarlo
porque supongo que estos fríos te hielan la piel

Acariciarlo
como se acaricia el pelaje de una gata
que ronroneaba sobre mis piernas
las tardes de diciembre