martes, 1 de marzo de 2016

ATASCOS EN LA CIUDAD DEL FUTURO


Los grandes problemas de la humanidad empujan al intelecto a buscarles las soluciones más creativas, inverosímiles, revolucionarias, de tecnología de punta. Probablemente necesitemos de esas mentes brillantes en Guatemala para hallarle solución a un problema más complicado que el nudo Gordiano: el tráfico vehicular en horas pico.

¡Dónde la espada de Alejandro el Grande para tasajear este problema de raíz! Parece ser el grito colectivo entre las seis y las ocho de la mañana, y de cuatro a ocho de la noche. Todos los días, hay breves espacios en el que el tránsito deja algunos minutos de respiro, no los suficientes para la masa vehicular que año con año se incrementa para regodeo de los mayoristas de vehículos, pero en detrimento de la salud de los pilotos y acompañantes.

No queda demás decir que la hipertensión, el estrés, la neurosis, problemas lumbares están a la orden del día, sin hablar del incremento de la laringitis al exponer la garganta a gritos sonoros donde se pone en duda la honorabilidad de la progenitora del otro conductor, aduciendo su pasada vida alegre y que es hijo de muchos padres.

En épocas pasadas, era un insulto reservado casi en exclusiva a los choferes de buses, trailers y taxis; pero ahora se ha democratizado al punto que todos son proclives a ser insultados y por que no, a insultar. He visto a las damas más emperifolladas sacar la cabeza por la ventanilla y vomitar una sarta de palabras altisonantes que harían palidecer a Velorio y ruborizarse a Polo Polo.

Y ya es heredable, porque en una oportunidad, en el culmen vehicular de las cinco y media de la tarde en pleno Boulevard Liberación un crío que no pasaría los ocho años, me dijo a pleno grito que mi madre y mi abuela habían ejercido la prostitución y que yo era un homosexual solapado, que seguramente mantenía relaciones sexuales con ovejas y que era un subproducto fecal. Esa es la idea general, no puedo poner acá la cita textual porque seguramente leerán ustedes, sólo tachones.

Ocho años y el niño maldecía más que el mismo Satanás. Eso me hizo concluir dos cosas, uno, que el sistema educativo no nos prepara para la tolerancia y dos, que yo no debería de utilizar las aceras para conducir mi vehículo para adelantarme algunos metros más en el tránsito. Parece que enoja a la gente.

Reflexionaba sobre ello dos horas más tarde a mi casa (no vuelvo a salir a traer el pan en carro), cuando leí la noticia que el actual alcalde encontró una solución para el tráfico vehicular: un teleférico. Vaya, dije yo, eso sí que nunca se me hubiera ocurrido. Un teleférico que transite en un paso a desnivel aéreo donde no se choque uno con otro y lleve vagones con diez o veinte personas a estaciones para que aborden otro, o bien, caminen ya cerca de sus trabajos.

Supongo que el problema de las extorsiones para los autobuses sería disminuido o al menos que los mareros se actualicen y empiecen a usar drones armados para asaltar cada vagón. Y allí sería nuevamente el caos, porque si ya hay heridos y muertos cuando brincan de los autobuses en movimiento cuando son asaltados, allí sería muerte segura al caer veinte metros al suelo y despatarrarse sobre la cinta asfáltica, creando nuevamente - sí, adivinó bien - tráfico.

Habría que crear la fuerza multisectorial Dron, compuesta de pequeños vehículos aéreos a control remoto, integrada por unidades de Emetra, la PNC, la Policía Militar, las FEP y la SAIA para controlar que dentro de los vagones el teleférico no vayan mareros ni extorsionistas que puedan estar asaltando vía aérea. 

Esta situación por muy molesta que sea, seguramente será una gran oportunidad laboral para todo aquel niño o adolescente que pase horas y horas en los videojuegos. Serán unos excelentes operadores de Patrullas Dron, logrando lo que todo muchacho o muchacha de esa edad que esté engasado con los videojuegos: ser remunerado por jugar.

Alivio para los padres angustiados al ver que al menos ganan dinero con ello, ya que no saber qué hacer con sus crías que están siendo educados a base de Playstation, Youtube y Youporn; es frustrante no pueden ocuparse de sus hijos porque tardan en llegar a casa, tres horas, y ya se saben de memoria todas las vallas publicitarias de la ciudad.

Toda esa generación podrá trabajar desde su casa de habitación, ya que ahora todo se puede lograr desde las conexiones remotas, logrando así desahogar el tráfico vehicular para que los trabajadores a la vieja usanza, sigan mentándose la madre de auto a auto.

En la ciudad del futuro, lo único congestionado será el internet... carajo. La de nunca acabar y saben qué, de una u otra forma, seguirá siendo culpa de Arzú, que para ese entonces será elegido como el primer alcalde ciborg. Yo no había conocido un caso de síndrome de Estocolmo colectivo tan serio como el de los habitantes de la ciudad de Guatemala. Y eso que se hacen llamar el “voto inteligente...”

1 comentario:

José Luis Chávez del Cid dijo...

Un articulo escrito con un lenguaje muy propio en el que sus palabras encierran la frustración de un ciudadano común y una critica sarcástica, falto de contenido, mensaje y propuesta.

Lastimosamente deberían prohibir ya la compra de vehículos de ciertas condiciones, y el mantenimiento ser por ley, por que el ritmo al que los compran es superior al ritmo al que se pueden hacer calles, pero con Q150 máximo que pagan al año de valor de ornato, y la baja asignación presupuestaria por el gobierno central, ya quieren periférico de tres niveles, calles en perfecto estado y pasos a desnivel por todos lados. El problema no es solo de cualquier alcalde que este dirigiendo la Ciudad, si no en el uso desmedido de vehículos, aunque se conozca que su uso es necesario, y bien recordamos la adquisición de buses azules, para taparle el ojo al macho con el transporte digno para los guatemaltecos, que no mejoro en mucho la complejidad de la circulación de vehículos en la Ciudad.