jueves, 20 de febrero de 2014

EL BUDA URBANO


subí una vez un volcán cerca de la ciudad
era de agua o así dice la leyenda
yo lo vi espeso como la tierra y su sabor era la sangre
que yo escupía del cansancio
me arrastraba necio hacia el cielo intentando la salvación
en esos años

me gustaba una chica
y le dije que a la noche le haría señales de luz
desde la orilla
de ese pantagruel harto de tragedia

a través del manto oscuro, le dije,
tejería hilos de luz para ella rumbo a su terraza
que saliera a medianoche a verme disparar una linterna
que mataría los kilómetros los 60 kilómetros que nos hendían el corazón
tanto como el frío mordía la carne quemándome

era un cursi -

vencí los centígrados que me abrazaban
susurrándome las dulces palabras de la hipotermia
y temblando quise escribir con luz un mensaje a una civilización
que yo suponía lejana y enamorada
cuando yo era un radiotelescopio titilando un mensaje negro
de conquista y destrucción porque ahora sé que yo no vengo en paz

lo que vi desde la cima fue
una ciudad ardiendo desde siempre
ángeles de espadas en llamas cortando miembros a los distraídos
adanes y evas atados con serpientes y babeando conocimiento
apóstoles disparando el evangelio al cielo
y las balas en picada sobre los incrédulos

así, se repitió el milagro de Lot en mí

en esa ciudad brillante que caminaba como lava en un valle
encendiendo a los hombres
la luz devoraba a las esquinas y los autos corrían desbocados
un rebaño de caballos rabiosos con espuma

no me hice sal
me hice mar
no la hallé a ella perdida en ese juicio final que aun no termina
me hallé a mí
era imposible hacerle luces a la distancia
tomé la linterna y me iluminé
en el pelotón de fusilamiento iba disparar y cuando ordenaron fuego
me puse el cañón bajo la barbilla
pero esos centímetros son enormes y la bala no me alcanza aun

vi una ciudad explotando lentamente
miren esas esquirlas vendiendo flores en los semáforos
sientan ese fuego en la ventanilla del banco
la onda de choque de un bus empujando el tráfico
la metralla asesina de la señora que compra el pan
el sonido que rompe los tímpanos cuando se vende un televisor
todo esto está explotando de una forma moluscular
estamos ejerciendo los sueños de un caracol

sigo en ese cráter pero ahora en mi pecho
tengo que bajar de esta cruz de tierra
tengo que bajar para empezar a vivir o la muerte
no me alcanzará jamás y yo quiero morir
en el arrebato de los cuerpos

amor
estoy iluminado

7 comentarios:

Ana González Ewens dijo...

Parece raro que entienda tan claramente todo lo que acabo de leer...le echaste leña al fuego y un par de volcancitos. Gracias.

Mayra dijo...

"No me hice sal me hice mar"
y si el amor te ilumina que me inunde a mí para convertirlo en torrente que ilumine a otros como lo haces tú...

Me encantó, abrazo "amigo"

Anónimo dijo...

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

“quise escribir con luz un mensaje a una civilización
que yo suponía lejana y enamorada
cuando yo era un radiotelescopio titilando un mensaje negro
de conquista y destrucción porque ahora sé que YO NO VENGO EN PAZ”

!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Matalo allí al poema cheeeeeeeeeeee que me cagoooo en la que me pariooooo me erizas toda genio. Mandame señales con linterna o de humo al sur, bello. Lichuen.

Bnk89 dijo...

Me recordó a la denuncia de poeta en Nueva York que no dista mucho de esta ciudad de volcanes, concreto y sangre; en donde la impotencia se suma a la supervivencia del día a día.

Juan Pablo Dardón dijo...

ANA: me alegro que te identificaras amiga. Disfruta los fuegos artificiales :)

MAYRA: Si viene, deja que el agua inunde los pulmones. Morir es amar.

ANÓNIMO: gracias por la visita :)

BNK89: Así es, la destrucción y la denuncia. García Lorca lo dijo en ese magistral libro. José Hierro lo hace también en Cuadernos de Nueva York, saludos!

Poeta Edwin Yanes dijo...

Saludos estimado Juan Pablo, qué alegre poder encontrar tu blog y saber que en nuestro país se está creciendo en esta actividad bloguera.

Edwin Yanes
www.poesiagt.com

Juan Pablo Dardón dijo...

Muchas gracias Edwin por tu comentario y visita, saludos!