lunes, 26 de mayo de 2008

CRÓNICAS DE LA SOBRIEDAD 3

Esta semana mi dieta mejoró considerablemente, bueno, respecto de la semana pasada. Me amarré la pata de chucho y me encadené. Como contaba la semana pasada, inicié clases de yoga y no es tan fácil como parece en los programas mañaneros del canal Infinito.

Sumado al hecho que mis años de artista marcial están lejanos y mi elasticidad actual es comparable a la de un rinoceronte muerto, algo que seguramente cambiará en cuestión de dos semanas más. Me siento emocionado.

La parranda si bien es un caldo de cultivo de historias y vitalidad, hay que invertirle plata. Mucha plata. Por lo tanto ahora me encuentro con más dinero en los bolsillos que de costumbre.

Esta semana hablaba con Monica Zelaya, amiga publicista, sobre la importancia del llanto. Le contaba que no soy muy dado al derrame de lágrimas así por así, caso contrario a ella que me cuenta que es capaz de llorar con cualquier película romanticona que se le cruce.

Y sí he llorado, ahora que lo recuerdo y más seguido que lo que acostumbraba antes. Así que dedicado a Monica, aquí va mi martirologio del llanto: lloré la muerte de mi querido abuelo, también al recordarme de mi otrora lejano hijo, lloré amargamente por muchos meses cuando fui abandonado por una chica que quise mucho y se fue a casar al DF, lloré mucho de niño principalmente porque mi padre me pegaba mucho, lloré al ver el cambio de cofradía de Santo Domingo Xenacoj, a mi hermanita enferma, cuando nos graduamos del colegio, cuando miré Claire je t'aime y Los amantes del círculo polar  y así un chingo de veces más que no me acuerdo.

Esto viene a relación porque el sábado asistí a la boda de mi prima Patty con Simon, un inglés que se dedica entre otras cosas a quererla mucho a Patty. Y Simon lloraba como crío perdido en feria, para todo. Fue lindo ver el triunfo del amor sobre la lluvia en San Miguel Dueñas y ver que Simon canta muy bien Whish you where here y Comfortably numb de Pink Floyd, ambas. Felicitaciones a los esposos Shylar y feliz viaje a Canadá.


(Foto: Vista en la carretera hacia San Miguel Dueñas, Sacatepequez, Guatemala. Tomada de www.panoramio.com)

8 comentarios:

Moniquita dijo...

Ya sabía yo que no podía ser posible que no tuvieras tus episodios melancólicos que llegan a lágrimas!! Bien JP... Bien! :o) Conste que mi sincera "confesión" que soy una chillona era sólo para vos, pero ni modo, ahora ya! jajaja Un abrazote JP y feliz inicio de semana...

Anónimo dijo...

chillona si, pero sobre todo....bien bravita!

jajaja!

Alvaro

or!kid dijo...

JA! y yo que acabo de poner una entrada sobre esto! jajajaja es nomás pa desintoxicarme! jajajaja nombre llorar es bueno, pero... depende porque lo hagás y cuanto tiempo aguantés haciéndolo... asi que... nada de ahogar los sentimientos que no es bueno! pero tambien a aprender a ser prudente para sacarlos!

Saludos JP!

Juan Pablo Dardón dijo...

MONIQUITA: jajaja, lo siento haber levantado la cortina de mujer de hierro, feliz semana para vos también!

ALVARO: ulugrún, ahora salió enojada la Monica, ve pues... jajajaa, saludos mano!

NATS: ya la reviso entonces para ver las coincidencias, saludos!

Andrea dijo...

Hóstil ese mundo masculino, por eso tienen más infartos, por no darse permiso de llorar -a menudo-, una lagrimita de vez en cuando no les hará ver débiles. A llorar hombres del mundo.

Anónimo dijo...

Válgame Dios!!! tan chilero que se miraba el poeta así bien sobriecito....

Lástima que hoy por la noche le entregan su libro al Payeras y todo se va ir al caño.....

Suerte Maestro...
Sobriedad pa'l 2009.

JR

Juan Pablo Dardón dijo...

ANDREA: prometo chillar más seguido, así tenga que majarme un huevo para hacerme llorar con sentimiento, jajaja! saludos!

JR: espero portarme como la gente vos, o medio bien al menos, jajaja, un abrazo mano, nos vemos por allá!

Duff Man dijo...

Sólo comparto un episodio lacrimoso: corría el 2003 quizás, yo iba de mal en peor con una mujer cuyo carácter iba... de mal en peor. Estaba en la casa de mis padres, descargaba la versión Unplugged de "Let her cry" de Hootie & The Blowfish. Al sonar la rola, se abrieron los caños de mis ojos color miel.