lunes, 28 de enero de 2008

MARAS, LIBROS Y TECNOLOGÍA: UNA BUENA COLUMNA


Ayer recibí un correo de un lejano amigo al que tengo muchos años de no ver y poco de saber de él por medio de sus columnas: Jaime Barrios Carrillo. Con él nos conocimos cuando yo laboraba en el extinto Siglo Veintuno y él era uno de los columnistas........ perdón, me dicen que no, que Siglo Veintiuno sigue vivo (jeje, ups! my mistake!)...... y escribía reseñas de libros nacionales en esta sí, la extinta Magazine 21.

En aquel entonces la editora, Crista Bollman, intentaba hacer una revista dignamente hecha en Guatemala, cosa que lograba con la colaboración de Wendy García y Fidel Celada, reporteros de ese entonces. Crista se retiró de Maga (como se le conocía internamente a la revista) y bueno, poco a poco la espiral descendente llevó a la histórica Magazine 21 al hoyo negro del periodismo guatemalteco, apresurado por la nueva administración que a la fecha ha privado de una publicación decente a este matutino.

Al meollo. Entonces Jaime me escribe enviándome una columna escrita "a vuela pluma" como dice él, sobre la importancia de las reseñas de libros en el imaginario cultural de un país (usando esos términos ya me siento crítico de arte moderno) y explica por medio de una cita de Steve Wasserman, ex editor del Los Angeles Times Book Review y director de la agencia literaria Kneerim & Williams en Nueva York, que la delincuencia terminaría educando a los delincuentes.

Nada nuevo bajo el sol, pero no es mala idea para matar a las maras. Contrario a muchos defiendelincuentes (vocablo de mi invención: defiende-delincuentes), que alegan muchos derechos humanos para estos tipos que no respetan ninguno, es necesario implementar políticas educacionales al alcance de todos. Eso, o un gulag.

El asunto es que entre esto y lo otro, este texto de Jaime hace un breve recorrido de los reseñistas de ese entonces y los problemas con los reseñados y los que no son reseñados y el provincianismo de las editoriales.

Ahora sabemos que gracias al ejército estadounidense y su proyecto ARPA (cigoto de la Internet) Steve Jobs o Bill Gates, la información no es exclusiva de los periódicos y existen reseñistas on line que hacen una labor destacada, como Ronald Flores, Mario Cordero, Alan Mills y el Blog de los Libreros, de la Librería Sophos donde Phillipe Hunziker aglutina buenas firmas contemporáneas. Les dejo con la columna...



Reseñar y pergeñar


Jaime Barrios Carrillo


En su intenso y lúcido ensayo “Good bya to all that”, Steve Wasserman informa y analiza críticamente la situación de las reseñas de libros en los periódicos norteamericanos. Wasserman recalca el crudo economisismo ( todo cuesta y las prioridades no están ahora en la cobertura ediotrial) que embarga muchas de las desiciones y políticas en los medios gringos; así como los desafíos que la expansión del Internet ha implicado para la lectura en papel. Las reseñas van en retirada, ocupando cada vez menos espacios en los Estados Unidos.

Si esto es verdad para el país “más podersoso” del mundo, que no podría decirse de la situación de las reseñas de libros en Guatemala, donde la lectura es todavía a estas alturas una ausencia estructural y la industria editorial, a pesar de sus indudables avances, sigue siendo incipiente.

Resulta necesario recordar ahora una experiencia de años recientes. Desde el año 2001 hasta mediados del 2004 el suplemento dominical Magazine 21 del diario Siglo XXI, mantuvo una sección de reseñas al cargo y cuidado de José Mejía y Jaime Barrios Carrillo, dos plumas guatemaltecas pomposamente activas en Europa. El concepto que utilizamos fue el siguiente: una reseña es un subgénero cuya función primordial es brindar una guía crítica para el lector. Decir mucho en poco espacio, para aportarle elementos de juicio al que no haya leído la obra reseñada y también para el que ya lo hubiera hecho. Por lo tanto no es crítica literaria propiamente dicha. Tampoco comentarios impresionistas y condescendientes ( o lo contrario mordaces y destructivos) sobre un libro. La reseña debe ser un texto breve que presente a la obra en su conjunto (contenido y forma), de información sobre el autor, la obra y los créditos editoriales, situando el libro reseñado y abriendo la espectativa de lectura. En ciertos casos la reseña puede discutir y analizar el valor literario y/o científico del libro reseñado. Nuestra sección de reseñas tenía como objetos a reseñar sólo los libros nacionales (exclusivamente) y de reciente publicación.

Ni Pepe Mejía ni yo, pretendíamos descubrir la rueda ni el agua caliente, pero nos comprometimos en este proyecto de reseñar, convencidos del auge de la industria editorial guatemalteca y del poco y casi nulo seguimiento crítico y la bajísima cobertura en los medios. Existían algunas publicaciones o revistas que presentaban “reseñas” pero en gran medida sin ningún concepto y eran más bien una especie de “contratapas” para dar publicidad a las obras (es el caso de las que publicada la desaparecida revista Magnaterra). Lo que es válido, desde luego, ya que toda editorial debería tener sus catálogos con presentaciones de los libros ( en España y otros países literariamente desarrollados, se suelen incluír en esos catálogos reseñas tomadas de los medios y revistas).

Nosotros tuvimos que comenzar visitando (coincidimos con Pepe en Guatemala en el 2001), también llamando y enviando mensajes a las editoriales nacionales, para que nos dieran sus libros recién publicados. No fue fácil, pues si bien es cierto que hubo respuestas positivas directas, como las de la editorial F y G, otras editoriales no comprendían que para reseñar un libro hay que donarlo y pretendían que nosotros los “reseñadores” les compraramos los libros. Escuche alguna vez decir: “no podemos regalar nuestro trabajo” y excentricidades nacionales por el estilo. Pero poco a poco se fueron convenciendo. Y gracias a una labor bien coordinada por la entonces directora de Magazine 21, los libros que “pasaban a dejar” las editoriales al diario nos eran enviados por correo a Pepe y a mi. También hubo que explicarles a muchas editoriales que el hecho de entregar un libro no implicaba la obligación de reseñarlo. Y repetíamos una y otra vez que en los países con desarrollo literario, las editoriales contemplan un número de ejemplares para ser distribuidos gratuitamente a los medios y a los criticos, con miras a que sean reseñados y/o comentados.

Todo el tiempo hicimos recalcar nuestro propósito de objetividad, distanciamiento y ausencia absoluta de compromisos previos con autores o editoriales. Por supuesto que la responsabilidad de lo expresado en las reseñas siempre la asumimos. Mejía y Barrios Carrillo trabajaron tenazmente en Europa con los libros chapines, para semana a semana entregar las reseñas.

Pronto nos dimos cuenta que nunca alcanzaría con dos personas porque la cantidad de libros publicados nos superaba con creces. Propusimos algunos nombres que fueron aceptados y pudimos de esta manera cubrir más ediciones. Debo recalcar que este trabajo de reseñista era remunerado por el diario, un pago pequeño si se quiere, pero remunerado. Esto para favorecer el profesionalismo y asegurar que no se trataba de “colaboraciones”espontáneas ni textos de “amigos”. La meta era reseñar la mayor cantidad posible de libros de todos los géneros y temas. También reseñamos publicaciones periódicas como revistas y algunos catálogos de arte y fotografía. Hay que mencionar que a nuestro esfuerzo se sumo el aporte de Jorge Carro con la interesante sección “Biblioteca para armar”, que incluía comentarios sistemáticos sobre libros (sobre todo de autores extranjeros) . Por un momento breve Magazine 21 llegó a ser un suplemento dominical de orientación literaria y cultural único en el país.

Reacciones? Fue interesante ( y a veces alucinante!) como bastantes autores se comunicaban con nosotros. Incluso para pedirnos que “por favor no los reseñáramos” o lo contrario “que por qué no lo habíamos hecho?”. Algunos llegaron a pedir aclaraciones y defendieron públicamente su obra de las reseñas que consideraron negativas. Y escriubieron artículos en tono de “derecho de respuesta” y/o columnas de opinión donde defendieron, no pocas veces coléricamente, sus obras que había sido “mal reseñadas”. La señora de Alfaguara se quejó porque consideró desfavorable alguna reseña. La gente de Magnaterra le dió por atacar a Pepe por un par de reseñas. Incluso en un editorial de la revista defendieron ardorosamente sus libros ante lo que que consideraron injustas y erróneas reseñas de Don Pepe Mejía. El país no estaba acostumbrado a una cobertura de este tipo. Recalco que es rarísimo en otras partes que un autor que se respete, entre a polemizar con un reseñista. Menos una editorial. También reaccionaron algunos “elefantes blancos” del medio literario, criticando en sus columnas de opinión y por otros medios, la labor de cobertura de reseñas que el dúo dinámico Mejía/Barrios Carrillo se había atrevido a iniciar. Estos elefantitos blancos cuando se sienten tocados a causa señalarles alguna “chaturra literaria” que no los deja volar, la emprenden con un ímpeto desproprocionado ( escribiendo columnas autoapologéticas y agresivas), que mejor harían en aplicar esa energía para corregir sus propios textos. Y como siempre hubo fuertes dosis de liquidacionismo que resumimos en las siguientes frases: “nos quieren imponer sus criterios”, ”favorecen a sus cuates”, “pretenden dictar líneas” y otras hierbas malas por el estilo. De todas maneras “se movió el cotarro” y “pasó algo”. Ahora no pasa nada. La cobertura está reducidísima.

Insisto en señalar que nuestra genuina espectativa, era que el trabajo de cobertura editorial y reseñas se multiplicara. Que incluso los diarios de la competencia hicieran lo suyo.Y hubo algunos intentos en otros medios y se comenzó a hacer algún tipo de reseña. Digo algún tipo pues ni Prensa Libre ni elPeriódico tuvieron nunca una sección fija de reseñas y menos un concepto propio para las mismas.

Surgieron como siempre las voces que criticaban el hecho de que reseñaramos sólo obras nacionales (sin haber comprendido nuestro concepto). Y pedían reseñas de best sellers y de autores extranjeros. Por supuesto que nunca hemos estado en contra de que se reseñen autores extranjeros pero en aquel momento esto no entraba en nuestro concepto ni había recursos (comenzando por la adquisición de los libros). Después de la renuncia de la directora de Magazine, así como a causa de la reorganización que siguió, la sección se fué reduciendo. Hasta que finalemente despareció junto a la misma Magazine 21. Y la cobertura se acabó y me atrevo a afirmar que con la excepción de las reseñas que ahora hacen en el suplemento de La Hora ( Blandon y Cordero y sobre todo el primero), hay un enorme vacío en la cobertura. Por ejemplo elPeriodico y su Acordeón se niegan a desarrollar una sección de reseñas y prefieren bajar textos del internet y/o publicar refritos de El País ,etc. Prensa Libre se dispara a veces un “cabalgalibros” o un imperativo “lea esto o aquello y no pierda el tiempo” pero nunca puede equiparse esto a una cobertura sistemática, orientada a lo nacional y con algún concepto reseñal. Más bien son “recomendaciones” acorde al gusto del poeta que las escribe; concedo que “peor es nada”. Quedarían las reseñas que se incluyen en la revista de la Universidad de San Carlos, mas son académicamete orientadas ( por el carácter de la revista) y por razones de cronología y espacio no pueden cubrir la producción editorial del pais, además de que no se especializan en la misma. Es preciso también señalar que han reseñado a veces inútiles best sellers como “El código da Vinci “.

Las críticas de Steve Wasserman, no dejan de resonarme al pergeñar estas líneas. Porque es lamentable que haya tanto autor nacional que sabe pergeñar bien y nadie le pueda reseñar sus textos. Aplicadas las apreciaciones de Wasserman a nuestro medio, me confirman que hay un enorme vacío. Que sin reseñas que acompañen a la producción editorial, el desarrollo de la misma se hará más lento y el aliciente a la lectura menor. También estoy convencido que el gremio editorialista, los escritores individualmente o por medio de sus organizaciones (están organizados realmente los escritores en Guatemala?) deberían alzar sus voces, pedir que se reseñe y que haya secciones profesionales de cobertura editorial en los medios.

Finalmente, cuando pensamos en la situación de la juventud guatemalteca y el problema de maras y muchos otros problemas que afrontan los jóvenes, no dejan de ser aleccionadoras las palabras finales del ensayo de Wasserman:

“I shall never forget overhearing some years ago, on the morning of the first day of the annual Los Angeles Times Festival of Books, a woman asking a UCLA police officer if he expected trouble. He looked at her with surprise and said, “Ma’am, books are like Kryptonite to gangs.” There was more wisdom in that cop’s remark than in a thousand academic monographs on reforming the criminal justice system. What he knew, of course, is what all societies since time immemorial have known: If you want to reduce crime, teach your  children to read. Civilization is built on a foundation of books.” ( a los que no hablan la lengua del Imperio pido disculpas pero no alcanzo ahora a traducir este párrafo, que en esencia dice que los libros son como la kriptonita para las maras o pandillas, recordando el efecto letal de la kriptonita en las series de Superman. Yo parto de que no sabrán inglés pero conocerán las hazañas y por menores de Superman y sus amigos del alma.. En todo caso, la frase final del ensayo de Steve Wasserman, literalmente traducida dice: “La Civilización está construída ( o talvez sea mejor traducción “se levanta”) sobre una fundación de libros”. Para el que quiera y pueda leer todo el ensayo, está disponible en la siguiente dirección:


http://www.cjr.org/cover_story/goodbye_to_all_that_1.php?page=all

Si a las reseñas ! No a la indiferencia!

Reseñar o morir!

Usted dirá!!!

JBC Estocolmo 27 de enero 2008.

14 comentarios:

CHC dijo...

Mira pues, me pierdo un rato y cuando vuelvo, veo que has publicado bastante. Eso es bueno, gracias a Dios.

Lamento que tu amiga Gabriela se haya ido...pero por alla debe estar al lado de grandes escritores, de los cuales a lo mejor, solamente conocia por sus libros.

De todo un poco. Felicitaciones al nuevo columnista...excelentes aportes a la tierrita.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Interesante que se toque el tema de las reseñas porque en Guatemala ha sido un asunto de amigotes. O de adversarios. Si te cae bien el autor le hacés una la campaña con una buena reseña. Lo contrario si es tu enemigo o supuesto.Y lo peor:el silencio,porque mucho se publica y no se alcanza a reseñar.Otro problema es la falta de prepración de nuestros periodistas.

Juan Pablo Dardón dijo...

CHACHI: Pues hay tanto qué decir que escribo mucho. No sé si bueno o malo porque hasta que punto se cuida la calidad versus la urgencia. En fin, siempre gracias por tus comentarios y ya llegaré de visita por tu sitio. Un abrazo!

ANÓNIMO: Es cierto, hay compadrazgos, como en todas parte del planeta y cualquier disciplina. También hay que recordar que la crítica va de la mano de responsabilidad y que siempre se quieren buenos comentarios. Si se publica algo negativo ya es "porque ese pisado(a) me la trae contra mí". Madurez. Si vas a jugar hay que saber que se gana y se pierde, y más en un campo tan subjetivo como las artes. Nadie ha dicho que el periodista sea quien tiene que ejercer la labor de la crítica, para eso hay especialistas. En este medio tan pobre en ambos aspectos, periodistas y especialistas, regularmente es en el periodista de cultura en quien recae dicha labor. Y se hace mal, claro. Gracias por los comentarios.

condottiero dijo...

Muy buen artículo. En realidad, he leido MUY poco a autores guatemaltecos aparte de los grandes elefantes blancos. Empecé a leer más hace un año y lo hice después de revisar el blog de Ronald Flores.

Así como las reseñas son imprescindibles en cualquier ámbito cultural y literario, sin importar que sean 2 ó 3 pelones los que las leen, me hiciste pensar en algo que no he visto en Guatemala. Quizás si lo hagan y esté elucubrando sin información.

¿Pero acaso si es cierto el compadrazgo y temor profesional de los escritores guatemaltecos? No he escuchado nunca de grupos de discusión, revisión entre pares y críticas de escritores para escritores. Las grandes plumas, todas, tuvieron grupos con quienes compartieron sus escritos.

Incluso Monterroso que era tímido visitó La Isla Negra y compartió con sus amigos. Claro, había también tragos y chelas. Pero, en Guatemala pareciera que sólo hacen lo último. ¿Es cierto esto?

PS: los tragos son buenos para inspirar y no hay nada mejor que un buen ron mientras se discute. Pero, sería ideal empezar a escuchar de platicas que trasciendan las usuales conversaciones entre cuates.

Wendy García Ortiz dijo...

La falta de reseñas es sólo uno de los múltiples vicios del editor cultural.
Estamos hartos del periodismo hecho por gente acomodada en su silla.

Anónimo dijo...

A Barrios Carrillose le olvido decir que Pepe Mejía aprovecho el espacio para darle palos a muchos..especialmente a Monteforte y al Bolo...de ahí que se comprueba que no hay objetividad.

Juan Pablo Dardón dijo...

CONDOTTIERO: es cierto, profesionalización. Allí radica mucho de esto, no solamente en dedicarse a las veladas y chupaderas de rigoroso esparcimiento. Aunque la crítica se hace en cada uno de los pequeños grupos que conforman la ¿galaxia? de escritores nacionales (jajaja). Los talleres de diferentes disciplinas fueron muy visitados en los años noventa, el Bolo Flores, Luis Aceituno, Quique Noriega, por mencionar a algunos, realizaron los propios con fines de someter a juicio los textos e incipientes libros de autores. Pero, vicio y prejuicio de todos los que asistimos, se toman bandos... ¿acabará esto algún día? Nop. No lo creo. Hay que consultar si es sui generis al oficio... Gracias por tus comentarios y bienvenido!

WENDY: ay mi amiga, el periodismo cultural de silla es apenas la punta del iceberg! Es una cosa de visión como medio, de política interna de cambiar la sección cultural hacia algo más dinámico, no tan cosmético como se hace en TODOS los medios nacionales. Parafraseando a Condottiero... tears in my pillows...

ANÓNIMO: bueno, el asunto es eso, si la crítica no concuerda con los gustos de uno u otro, pues está la libertad de expresión y a pedir espacios. Nadie ha dicho que la crítica debe de ser objetiva, hay que recordar que es una obra de arte lo que se lee, no un estudio científico. Saludos y gracias por los comentarios.

Anónimo dijo...

Jaime Barrios simepre ha tenido una visión europeizante del arte y la literatura,que creo a veces no encaja en nuestro medio latino, totalmente difrenete, pues él se ha desenvuelto desde hace muchos años en Europa aunque si ha sabido mantener un vínculo con Guate, pero no se puede aplicar las cosaas mecánicamente.Guate no es Europa,así de sencillo.

claudia la del chef dijo...

Justo hoy preguntaban cuántos libros habría en Guatemala. Yo contesté que ese no era el problema si no más bien cuánto talento escondido (sin promoción cultural alguna) existía. Totalmente de acuerdo. SI A LA RESEÑA CULTURAL, con criterio, claro.

Me reí mucho con lo del cierre del S XXI. Me lo creí.

Juan Pablo Dardón dijo...

Jajajaja, me alegro que te diviertas! Aunque es serio eso del periodismo en Guate, bueno, ambos los sabemos y el S21 es buen ejemplo... un abrazo!

Panchito dijo...

Mucho bla bla cultural pero el problema no son los reseñistas sino los medios que no le dan lugar a lo slibros..comparen por ejemplo con el futbol..y eso que nunca llegaremos a un Mundial auqnue si hemos tenido un Premio Nobel de literatura

Juan Pablo Dardón dijo...

Sin duda Panchito, toda la razón. Aunque el diálogo cultural suene a perorata, en cierto modo es necesario para lograr vehículos que puedan llevar hacia mejores fines, bienvenido y estamos en contacto. Saludos!

José Joaquín dijo...

Vos Dardón, tus comentarios estuvieron más claros que el post en sí. Me alivia que tu rollo sea calmado con lo de la crítica literaria, y además realista, y no tan quejista como leo por otras partes.

De acuerdo principalmente con lo de que no se pide objetividad en la reseña. La apreciación del arte es al final personal y subjetiva. Lo que se pide es que sea realmente sincera, y que exista, por lo menos. A mí me parece, como a vos, perfectamente natural que se den esos círculos cerrados de cuates que se reseñan los unos a los otros. Quienes más critican hoy los círculos cerrados de escritores viejos, cuando envejezcan serán, inexorablemente, iguales a sus criticados.

Y esos anónimos, uh, parecen de forito de adolescentes.

Juan Pablo Dardón dijo...

Gracias José Joaquín, pues el asunto de esto es la de nunca acabar, como vos decís. Gracias por la visita y lo de los anónimos pues qué te diré, la esperanza es que poco a poco se animen a firmar, aunque creo que es válido que se expresen. Algo necesario en este país. Saludos!