lunes, 14 de mayo de 2007

HIJO

Pablo José corre y aprende a leer. Es un niño hermoso como todos los niños de su edad, tiernos y con la cabeza abierta al mundo. A veces se la abren y les mana sangre, o se caen y se raspan. Lloran y tienen sueños con delfines y super héroes.
Aprende a hacer karate y lo miro como patea. Recuerdo las veces que me ha tocado que pelear en la calle y de cómo he roto bocas y cerrado ojos, y me han devuelto el favor. Mis nudillos tienen cicatrices y los de Pablo José están limpios como sus ojos. Los míos tienen desvelos.
Ayer soñé con él y que vivíamos juntos y eramos felices como lo intentamos ahora. Mis intenciones se volcan hacia ello y quiero vivir con él, amarnos los tres, enseñarle algunos trucos de magia y a pegar certero en la nariz. Abrazarnos y soñar con sus bestias marinas.

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