martes, 1 de mayo de 2012

LOS POEMAS DE SAM, SEGUNDA EDICION




He publicado poco porque realmente no tengo mucho qué decir. Escribo mucho, es cierto, pero lo guardo y lo dejo añejar durante años porque soy un obseso de la palabra, y como tal, leo a tientas pero mucho, soy un ciego que disfruta de leer. Escribir es un ejercicio de dureza y sangre. Cuando decidí hacerme escritor tomé el hecho más a la intuición que a la realidad que tal acto conlleva. Es decir, sabía lo que quería hacer pero no cómo. Tenía algo qué decir y fue saliendo y lo sigue haciendo.

De ello dan cuenta tres libros: Breves conversaciones de la Sicosis (2006), Los poemas de Sam (2008) y El encanto del hielo (2010). Libros. Cualquiera diría que son largos tomos de versos y universo lírico. Estos más bien son breviarios espesos de mis voliciones. Son poemarios, son apenas compilados con mucha técnica y corazón. Nada más. Y precisamente del segundo mencionado, Los Poemas de Sam, es mi primer libro que nunca vio el papel y que pueden descargar gratuitamente en la barra derecha o en este vínculo.

Pero sí la vida cibernética y fue gracias a Julio Serrano y su proyecto Libros Mínimos. Así en 2008, sale a la luz pública mi primer libro escrito (Breves Conversaciones... fue escrito posteriormente y fue el primero publicado). La historia detrás de Los Poemas de Sam es muy particular en su génesis: me encerré seis meses a sufrir la depresión de haber tomado la decisión de ser escritor y romper relaciones con el mundo, incluyendo mi hijo no nato en ese entonces. Bebía a diario, grandes fiestas con grandes amigos. Vivía en un cuarto oscuro rodeado de algunos libros que logré llevarme, el resto los dejé en encargo a mi otro brother, el Mynor.

Adopté una gata que se llamaba Samantha y ese fue el escape lírico: los poemas de Sam son conversaciones con un animal. Un soliloquio, a manera práctica. Escribir ese libro, ese enorme libro, fue el ejercicio más doloroso que hice hasta ese entonces. Cosa que he venido repitiendo cada vez que puedo: el dolor como bujía de la incandescencia creativa. En ese entonces Los Poemas de Sam, tenían cerca de tres cuadernos (sí, escribía a mano) sobrevivieron apenas un manojo para hacer el poemario. El resto, no valía la pena de ser publicados. O talvez sí, pero ya es demasiado tarde: regalé los cuadernos y no tengo memoria a quién.

Por ese entonces me hice periodista cultural. Es decir, fui becado para escribir. Conocí a Estuardo Prado e iniciamos charlas para ver la posibilidad de publicar algo en la extinta Editorial X. Le presenté el libro de marras y empezamos a trabajar. Luego el proyecto se vino abajo y se quedó en charlas. Años después, lo hice circular entre los amigos más cercanos y de eso, como les dije, salió la publicación en línea con Libros Mínimos. Y justo cuando la editorial iba a dar el salto a papel, el proyecto se vino abajo de trasladar la editorial online a libros impresos. Segundo strike a Sam.

Ya para ese entonces habían dos versiones del poemario en cuestión de imagen. Ambos creados por sendos artistas del diseño gráfico: Luis Villacinda y Álvaro Sánchez. Ambos se quedaron con el libro en el tintero y nunca salió publicado. Pero ahora recibo una llamada de Villacinda y me avisa que lo tiene a la mano, que lo regalemos por el día internacional del libro, que liberemos Los Poemas de Sam nuevamente al ciberespacio y siempre bajo el sello original. Así que aquí está, conozcan la segunda edición digital de mi primer libro que tanto amo.


(A lo mejor, Álvaro, vos tenés mejor suerte y sea tu diseño el que se imprima ;)

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