lunes, 9 de agosto de 2010

LAS MARIMBAS DEL INFIERNO, EL RETRATO HABLADO DE UNA CIUDAD

La narrativa de Julio Hernández va tomando forma con un ritmo descabellante. Sus historias se presentan con el tono agrio de quien devela el estado de ánimo de una nación. La misma que todos llevamos dentro en un país que se debate en aguas turbias.

Tuve oportunidad de asistir gracias a FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) al estreno de Las Marimbas del Infierno, el segundo largometraje de este creador galardonado con el San Sebastián de Cine en Construcción, en 2007, con su opera prima Gasolina.

Al igual que su primer película, Las Marimbas del Infierno es un cuadro de costumbres de la sociedad guatemalteca, pero este caso desde la perspectiva del lumpen. Ese sector social (y artístico) ninguneado y poco explorado por los medios audiovisuales locales. A excepción, claro, del amarillismo periodístico que se acerca con los ojos inyectados de sangre para darnos eso, sangre.

Aquí se narra la historia de Don Alfonso, un marimbista extorsionado que tiene que abandonar a su familia y grupo musical – su subsistencia – para proteger al instrumento que le acompaña desde hace 20 años. Sucede que los mareros le han amenazado con prenderle fuego a su marimba que ostenta la leyenda “Siempre juntos” en su cuerpo.

La historia nos muestra el periplo del músico empírico por una ciudad que no se da cuenta de su existencia, mientras hace planes de un proyecto musical muerto desde su concepción: un género híbrido entre la tradicional y guatemaltequísima marimba y el heavy metal de playera negra combativa.

Julio repite fórmula en elegir a sus protagonistas: son personas de poca o nula experiencia en el cine pero con gran carisma, claro que hay excepciones en ciertos personajes de apoyo donde aparecen actores y actrices conocidos, como Cecia Godoy en un personaje perturbadoramente atractivo, muy bien logrado.

Al contrario de Gasolina, en este nuevo filme se me antoja una pieza bastarda del reportaje. Ya que se basa en una historia real pero manejada de tal manera para fines cinematográficos, que se pasa a la ficción pero no deja de seguir el hilo del tema original.

Julio ha logrado un ritmo propio. Sus tomas largas permiten el error de la vida cotidiana logrando encerrar la magia inexistente en la sobredirección del corte y corte. Hay lágrimas sinceras en Las Marimbas del Infierno y hay situaciones tan absurdas que, bueno, son ridículamente graciosas.

La escena del rockero metalero que a la vez es pastor evangélico. La del artista tratando de hacer una marimba de mármol en reemplazo de la original robada. El trámite burocrático del arte para ser atendido por cualquier idea ridícula que se le ocurra a Perico de los Palotes. Las intenciones artísticas como medio de subsistencia. La traición de la familia, la del artista, la del compañero. La violencia económica. La violencia de nosotros.

El uso del lenguaje es propio de cada uno de personajes-personas que protagonizan el filme. No hubo necesidad de instruir a un actor en la pose y caló de un roquero guatemalteco playera negra de pasado conflictivo y entrega musical al género de sus amores mientras da testimonio evangélico de su pasado satanista. No. Aquí se eligió a la misma fuente de inspiración: el Blacko.

Don Alfonso es él mismo. El antihéroe es un chico sacado de la calle que no actuó, él es así esté donde esté. Lo conocí el día del fin del rodaje de la película. Se realizó un concierto con Guerreros del Metal y Don Alfonso y allí andaba el muchacho este que se me escapa su nombre. Verlo ahora en la película es verlo en la vida real.

El cine de autor se escuda en su propio concepto (como la poesía) y una vez atrincherado cuesta definir la obra sin la intromisión del director, que en este caso y para salvoconducto mío, le preguntaré algunas cosas cuando lo mire. Pero no pasará así para el común de los mortales que tenga acceso a la película. Seguramente no es el fin de Julio ser entendido por la masa, porque para eso hay películas específicas, con mayor presupuesto y entendibles.

El cine es parte de la evasión de este país, no precisamente se le toma como un arte de hondo calado humano, si no como un vehículo para ver otros ambientes. La violencia es la misma, a diferencia que en Hollywood matan gringos bonitos y rubias riquísimas. En Guatemala, matan al vecino que es feo como el mismo desgraciado que lo mató. Así que seguramente Las Marimbas del Infierno no vaya a estar en cartelera tanto tiempo como Nito y Neto y su humor costumbrista de TGW.

Julio Hernández, es un conocido mío y me gusta lo que hace. Punto. Este largometraje es un discurso cinematográfico realizado con el más bajo presupuesto y equipo básico que se pueda pensar pero con resultados sorprendentes, escenas para la memoria colectiva y tomas de una Guatemala escondida que devela su rostro cada vez que es visitada por el hambre morbosa de los periodistas.

Esta es su carta de presentación para el Festival de San Sebastián de este año, donde participa por el premio Kutxa-Nuevos Directores. Las Marimbas del Infierno, es una producción entre Guatemala, Francia y México. Filmada en ciudad de Guatemala.

Mis felicitaciones a Julio y a su esposa Pamela. Ya tengo ganas de ver la película de nuevo. El arte de arriba es del gran Marlov Barrios y este es el trailer...

9 comentarios:

CHC dijo...

Újule vos, Marimbas del Infierno, me sonó a sacrilegio, a lo mejor porque siempre hemos tenido a la marimba en el pedestal del cielo. Sin embargo no deja de ser un instrumento musical. Me llega la fusión, quisiera oirla, aunque no me quiero ir al infierno...

Miss Trudy dijo...

Me nuero por ver esa pelicula, pues precesimente Marlov nos estaba contando de ella cuando estaban filmandola. Nos quedamos todos en el taller alucinados con irla a ver. Los de La Torana si que estan en toda, y con razon, pues son la representacion del arte guatemalteco contemporaneo, una mezcla hibrida de formas y disciplinas enraizadas en la cultura chapina.

Andre dijo...
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Pedro P dijo...

Me despertaste las ganas de ver la película y lo que es mejor... De explorar otro tipo de cine, más allá del que nos tienen acostumbrados los gringos, y que sin duda nos ha creado un criterio cinematográfico completamente sesgado.

giovanni aldana dijo...

¿Cuanto tardará julio para terminar haciendo lo que hace ahora casa comal?.. Películas de zombies...

Pamela dijo...

Señor André: si tanto le desagradó la película, ¿porqué no levantó la mano y emitió (vomitó) su comentario frente a todo el público? ¿Acaso aún no había llegado a semejantes y eruditas conclusiones? Pero no se desanime, seguramente cuando haga su película o su obra de arte, le irá mucho mejor.

Andre dijo...
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Juan Pablo Dardón dijo...

He decidido borrar los comentarios firmados por Andre. A mi criterio, son ataques hepáticos, es decir, calor de vieja. Aparte que son anónimos y es mi blog y puedo hacer lo que aquí se me de la gana. A la próxima, bien identificaditos please, ok?

DiegoV dijo...

Ire a ver todas las peliculas que se hagan en guate. El trailer es aburrido no inspira a ir a ver la pelicula y me cayo el 20 que NINGUNA pelicula guatemalteca ha tenido un trailer que genere tráfico. Es decir voy a ver la pleicula por que es guatemalteca y ´no por que el trailer me incito a ver la película. Cineastas chapines alli hay un gran reto