lunes, 2 de julio de 2007

LA TOS

Noche a noche leo y escribo hasta cuando la ciudad es tranquila, sin bulla ni humo. Escucho los rumores del edificio donde vivo y afuera los autos pasan lejos. Su eco permea las paredes y me suenan lejanos. Ya no hay espacio para los espantos en estas calles.
Todos duermen, bueno, no todos, pero promediando que es la mayoría, sólo algunos estamos peleando contra algo que no se termina de dibujar en nuestras vidas. Es raro. Afuera, a 25 metros, duerme una manada de vagos. Se dan calor en la inmundicia. Hay un señor que tose siempre con un ciclo de tres por minuto.
La tos es densa y el pecho resuella hasta mis ventanas, se adivina la flema y la neumonía. Llueve extremadamente fuerte y su tos traspasa cualquier fenómeno natural para mostrarse como es este país: alguien que pervive frente a todo. Su muerte será lenta y dolorosa, sin nadie porque como buena manada, los viejos se quedan para los predadores.
Cuando esa tos cese y deje de tocar la ciudad, yo también voy a morir un poco con ese zodiaco de la basura que orina las paredes de los colegios y donde duerme, deja un vaho urbano.

10 comentarios:

anTONia dijo...

Qué poema más bonito! Me gustaría ir a conocer esa parte de la ciudad.

Juan Pablo Dardón dijo...

Gracias, es una pequeña narración. No lo considero un poema y es en el Centro de la Ciudad. No tengas pena, por acá es menos peligroso de lo que se dice.

Andromeda dijo...

tan folklorico como el pepian!

Juan Pablo Dardón dijo...

... y la maña de pedir fiado!

Julio Serrano dijo...

no sea pajero mano, usté es el broder de la toz, el charita meado, si yo lo he visto, si a veces me ha robado mi cartòn, bolo pisado, total, no era para menos, si usté es la mera tos con flema, sí mano, el mero gargajo verde es usté... un abrazote mano...

Juan Pablo Dardón dijo...

Cabal me cachaste, ya te voy a devolver la manta. Gracias por el comentario, saludos bro.

elpatojo dijo...

Todos morimos un poco. A lo John Doe.
Buen post.

Juan Pablo Dardón dijo...

Mi amigo decía que todos los perros van al cielo, pero los vagos renuncian a todo, inclusive a la opción de la salvación. Son los verdaderos fantasmas.

elpatojo dijo...

A mí eso de los vagos siempre me ha dado qué pensar. Quizás me venga de Auster (tema perenne), aunque si me lo pienso bien, es de antes.
Fantasmas. Muertos viviendo con nosotros. De ser así, aquella no era tos sino algún mensaje encriptado de por allá. Habrá que escuchar bien a la próxima.

Juan Pablo Dardón dijo...

Es cierto Patojo, mensajes cifrados, hay que deconstruirlos...