miércoles, 5 de febrero de 2020

VEO A MI CUERPO


(Tres estudios para autorretrato, Francis Bacon. Pintado en 1976, año de mi nacimiento.) 

Veo mi cuerpo hacer sus cosas
Camina errabundo pensando que sabe lo que hace
Se baña y soba su largura agradecido que no tiene dolores
Piensa qué oscuras y mudas enfermedades conspiran en sus cavernas
Allí va mi cuerpo que no aprende
La costumbre
Lo veo hacer el amor y ser feliz
Tomar un vaso de licor y huirse
Veo mi cuerpo montando una moto pensando en la velocidad
Y en una caída y la muerte
O el dolor de estar roto
Veo mi cuerpo conmovido de belleza
Estremecido y en templanza
Veo a mi cuerpo que lee
Busca mapas en las hojas hacia lugares que nunca irá
Lo veo hacer sus planes y jugar a la felicidad
Veo a mi cuerpo pensando que el tiempo se la ha ido
Que las modas pasaron sobre él
Nubes cambiantes que nunca entendió
Veo a mi cuerpo abrir los sobres de las deudas
Y se organiza y planifica y saca estados de cuenta
Hace números para fin de mes
Hace números para el fin de la vida
Veo a mi cuerpo que baja la vista hacia la tierra donde será enterrado
Trata de sentir su cuerpo cultivado de gusanos
La quijada que irá desprendiendo
Con el sexo muerto
Sin deseo
Sin canto de aves que le avisan de la mañana
Sin canto de aves que le avisan de la tarde
Veo a mi cuerpo envejecer, empujando al tiempo
Tanta filosofía para nada
Tanto libro que no servirá una vez se apague
Veo a mi cuerpo entender a los faraones
Y quiere construir una pirámide o dos
Pero no tiene esclavos ni súbditos
Sólo se tiene él y un rompecabezas en la lengua
Una lengua quebrada
Veo a mi cuerpo que escribe, diseña ciudadelas
Para que nonatos arqueólogos acaso lo encuentren y sepan de su bajeza
Veo a mi cuerpo que se ve a sí mismo y no ve nada
Ve a otros
Toma sus pastillas para buscar claridad entre la niebla
Y se despeja y sale el sol y veo a mi cuerpo salir a tenderse desnudo al día
Veo a mi cuerpo dejar un vicio y tomar otro
Son sus ramas en la vida, es su camino porque no hay suelo
Ir brincando
Veo a mi cuerpo ver a nuestro hijo
Verse en ese hombre niño perdido
Retroceder el tiempo a cuando lo fue él
Un hombre niño confuso y aturdido
Veo a mi cuerpo recordar esos años en que esquivaba
A fobos y deimos que iban como una balanza peleando su cordura
Veo a mi cuerpo en una playa
En una montaña trepado
Nadando ríos en la selva
Caminando calles ordenadas buscando y buscando
Con libros inservibles bajo el brazo
La boca pegada a una botella, a miles de bocas
Que decían su nombre como se nombra una sombra
Veo a mi cuerpo regar su jardín de la casa
Esperar a los colibríes de la tarde que vienen por la merienda
Veo a mi cuerpo alegrarse por esos detalles
El vino, la cena de salchicha frita y salmón en una tostada
La noche dentro de un te
La mujer amada
Veo a mi cuerpo verla como ha visto todo
Todo lo que ha vivido
Algo para recordar cuando el final llegue
Y la memoria no regrese
A mi cuerpo que ya no es.

2 comentarios:

Cristina Mendoza Yaquián - Prosódica dijo...

Veo tu cuerpo y veo ciertamente un templo más grandioso que uno egipcio, porque no se erige sobre la muerte que implora de rodillas dentro de sí mismo el ser recordado con grandezas, sino sobre la vida, esa que enseña, raspa el recuerdo y cicatriza a flor de piel,sobre los huesos.
Veo a tu cuerpo verse al espejo y reconocerse más que un hombre admirando simplemente su reflejo...

Un abrazote

Juan Pablo Dardón dijo...

Gracias Cristina, un abrazo.